Leil-Zahra Mortada

making noise, and more noise

Levántate por tus derechos, siéntate para mear

Texto reciclado y re-editado del original escrito en el 2008 como parte de la revista queer-feminista L.A. C.U.L.O. 

Tina, a Maria, a Mitxuca 

Dice Amilcar Cabral que tenemos que suicidarnos como clase, que “la pequeña burguesía revolucionaria deber ser capaz de cometer suicidio como una clase con el fin de renacer trabajadores revolucionarixs, totalmente identifacdxs con las aspiraciones profundas del pueblo al que pertenecen”. Y aunque no soy muy de la clase trabajadora ni me va el romanticismo del trabajo, me convence mucho esta teoría. La negación del privilegio, el suicidio de clase y el renacimiento como revolucionarixs. Una receta revolucionaría que debe aplicarse en las múltiples facetas y capas de nuestra existencia. Buscar el privilegio y asesinarlo allí donde está, en su propia cama. Blancxs, Hombres, Ricxs, Heterosexuales, etc. Nos toca suicidarnos. Suicidarnos como “clase” dominante donde sea.

Esta es una guía de suicidio, y para quien no quiere o no tiene la voluntad de suicidarse, es una guía de eutanasia para un género caducado hace tiempo, incluso antes de que se generara. El hombre tiene que morir, y para mantener lo poco que queda de su dignidad, tiene que suicidarse. Suicidarnos para reconstruirnos. Suicidarse sin morir exactamente como el sexo sin reproducción, un puro orgasmo.

Es muy fácil hablar de los privilegios bien marcados y los que ya no se pueden esconder, como por ejemplo a nivel económico. Hasta la ONU misma ya habla del tema. Pero que pasa con los privilegios escondidos, estos privilegios que forman el día día. Detalles pequeños pero grandes, detalles invisiblizados pero que construyen nuestra forma de ser y estar. Hermanos “hombres”, ¿acaso nos preguntamos o pensamos dónde o cómo mear, o cuándo o dónde bajarnos los pantalones? Y lxs que tienen genitales femeninos están forzadas a esconderse y a escanear el entorno con mil ojos antes de abrir las piernas para .. simplemente mear. ¿Es solo un tema de educación? ¿O la persona llamada “mujer” arriesga no solo romper los buenos modos sino también enfrentarse a un acoso o una agresión? Pues sí, arriesgan todo esto y mucho más. Desde la postura misma del acto, estar de pie es una posición corporal mucho mejor para defenderse que estar de cuclillas, es una postura de confianza y defensa. La comodidad expansiva de un “hombre” meando en público contrasta la sagrada privacidad que necesitan muchas mujeres para realizar un acto tan natural como la respiración misma. Una necesidad construida a través de décadas de bendecir todo lo que hace el cuerpo masculino como algo natural, y encerrar lo que hace el cuerpo femenino como algo que hay que esconder, o como les gusta decir, “respetarlo” y “guardarlo”. Cuando mea un hombre es algo tan natural que no requiere ni un solo segundo para pensarlo! Un hombre mea cuando necesita mear. Y a pesar de que el acto es exactamente el mismo, y el liquido que se produce es igual, realizar el acto de mear no supone lo mismo para los hombres que para las mujeres.

Fountain 1917, replica 1964 by Marcel Duchamp 1887-1968Hay personas que argumentan que el cuerpo del hombre esta hecho para mear de pie naturalmente, y que si eso existe no tiene que ver con una construcción socio-histórica de esta capacidad. Para empezar, si hablamos de naturaleza, la silla del water no salió de una evolución botánica! En serio! Es un invento humano y no es algo natural! Por lo menos, “La naturaleza” no ha hecho el cuerpo del hombre para mear en la silla del wáter… pero bajo un árbol donde puede salpicar todo lo que quiere. Y seamos “hombre” o “mujeres” cada vez que entramos a un water compartido con hombres afirmamos que ningún hombre sabe mear de pie allí, o al menos ninguno sabe apuntar su polla bien ( y por eso creo profundamente que no hay que dejar las armas en el alcance de los hombres). Entonces nadie puede negar que los hombres no pueden mear de pie en el water sin dejar un tsunami de asquerosidad! El hecho que no te importe en absoluto la idea que el water no es un condón y es algo que se comparte con mucha gente que no tienen la culpa de estar expuestas con fuerza a un tratamiento de hidratación corporal con tu liquido dorado, es un tipo de socialización masculina. Pues sí! Fuimos construidos para no ser cuestionados, aunque empapamos el water y los muros y el suelo con pis (sea en el baño o en el mundo).

Lo mismo al quitarse la camiseta en público y pasear mostrando las tetas masculinas sin problema cualquiera, mientras que en muchos lugares la desnudez del torso femenino es ilegal o recibe unas proyecciones y prejuicios sobre un motivo más allá que simplemente querer tomar el sol o refrescarse o cualquier motivo personal. ¿A las “mujeres” no les da calor la ropa? Muchas no lo hacen porque hay miradas de hombres, y hay palabras, leyes y pollas apuntadas; y hay miradas de mujeres construidas por el patriarcado que se apuntan a disparar a quien se atreve a usurpar el sol para dárselo a sus tetas “femeninas” orgullosamente en público… y a mi nadie me mira. ¿Es porque los pezones femeninos dan erecciones y los míos no? (mirando a mis pezones con cariño).

Si hablamos de maricas, pasa lo mismo, aunque menos porque las maricas suelen moverse en burbujas de maricas o con mujeres. Y también porque tenemos pollas y algunxs de nosotrxs pueden pasar mas o menos desapercibidxs, o sea, pasar por heteros. Pero cuando el marica (como yo, que no puedo pasar por hetero gracias a la madre preciosa de dios) se encuentra sólo en un espacio dominado por hombres heterosexuales se aplica lo mismo. El acto de mear en un baño público se mira como un acto de seducción! Quitarse la camiseta en público aunque está más tolerado que cuando lo hace una mujer, se expone a un acto sexual. Entrar en la sauna ya en sí es un llamamiento para que te miren, o para que se tapen por incomodidad hacía tu presencia, o para que te ofrezcan sexo a pesar de que llevas una cara de culo con “ni se te ocurra dirigirme la palabra” tatuada en la frente. Todo lo que haces alrededor de los hombres es para seducirles! iSegún el hombre heterosexual o heteronormativo todxs – maricas y mujeres – estamos siempre pensando en sexo, y siempre deseándole a él. O sea, a cualquier hombre que tenga polla, no importa si nos gusta o no, no importa donde estemos o cuando, somos cachondas … y nos pone él mismo! Y lo más de lo más es cuando se indigna y entra en estado de shock cuando le dices que no te interesa o que no te gusta o que te gusta pero no te apetece follar ahora. Aunque me gusta la idea de ser cachondo para siempre, y creo que lo soy, tengo que admitir que como muchas mujeres y maricas hay quien me gusta y quien no me gusta para nada, hasta hay quien me da un asco inmenso que me pone moradx por falta de oxigeno! Y a pesar de que soy ser cachondx, tengo momentos en los que simplemente quiero mear o tomar el sol y nada más.

Los hombres construidos somos sin querer y de práctica el sexo represivo! Somos en general la burguesía del género mientras que los heteronormativos y los heterosexuales, en su mayoría absoluta, son la monarquía misma de la formula binaria del género. Puede ser que muchos de “nosotros” no lo elegimos, pero aún así disfrutamos de ciertos privilegios que nos garantiza el sagrado falo y el sistema patriarcal en el cual vivimos, desafortunadamente. Privilegios económicos, sociales, políticos, diarios, nocturnos…privilegios visibles y otros invisibilizados. Y cada día vivimos actos que afirman la matricula en el Club de los Hombres! Unas afirmaciones de la cuadrilla masculina, unas declaraciones de pertenencia a esta clase dominante. Por esto nos toca llevar las palabras de Amilcar Cabral a la práctica.

El suicidio de nuestro género es un acto revolucionario, un proceso de desaprender y aprender. Es el bautizo rebelde! Como “blancos” de esta fórmula binaria de género es el momento de negarse a beber de las fuentes de blancos, de no disfrutar de un privilegio represivo y expansivo. No hablo de martirizarnos con la culpa católica, sino de entender la jerarquía de género y empezar a destruirla desde allí arriba donde estamos acomodados, mientras que otras luchan para destruirla desde abajo.

Claro que el patriarcado no acaba con mear sentados, esto no es nada más que un ejercicio para empezar, es la primera gota de los dos litros de veneno que hay beber. Queda mucho muchisimo: Cuanto llegamos a hablar en las asambleas, en el bar; Cuantas veces ni si quiera le preguntamos a la otra persona si le interesa escuchar nuestra opinión; Cada vez que quitamos el ratón o el teclado a alguien sin preguntar; Cada vez que subimos a una escalera para colgar una pancarta que otra gente estaban intentando colgar, sin que nos piden ayuda, porque “así acabamos más rápido”; Cada vez que queremos acabar “más rápido” y hacer las cosas “mejor” sin dar la oportunidad a lxs demás de hacer su proceso; Cada vez que decimos a un amigo marica que tal trabajo no es para él porque requiere esfuerzo físico; Cada vez que deslegitimamos cualquier crítica con acusaciones vacías como “feminazi” o “heterofobo”! Lxs blancxs del Apartheid también se quejaron del “racismo” que recibían por parte de los negros! El sistema llama terrorismo a la disidencia. (Guiño)

Destruir el patriarcado empieza entendiendo la importancia de que ésto exige pensarlo y cuestionarlo a cada momento del día, y que mejor momento para hacerlo que la serenidad de cuando meamos. Cambiar el acto de mear de una afirmación de afinidad con la cuadrilla masculina a un momento de reflexión, de un privilegio a una meditación de nuestros roles de géneros impuestos. Hoy empezamos todxs a sentarnos cuando meamos para romper con el ritual que define la cuadrilla, y también para contar las cabezas que siguen de pie.. para saber cuantas quedan por cortar!


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